Miembros de Hijos y Madres del Silencio –agrupación dedicada a investigar y reencontrar familias chilenas separadas forzosamente–, el diputado Barrera (PC) y un detective de la Brigada de derechos humanos de la PDI serán recibidos por diputados y autoridades en el marco de una investigación de tres años ordenada por Suecia para esclarecer irregularidades y crímenes.  

El domingo pasado por la madrugada llegó a Estocolmo una comitiva chilena con la misión de ayudar a esclarecer un oscuro capítulo de la historia sueca y también de la dictadura de Augusto Pinochet.

El Parlamento sueco recibirá a miembros de Hijos y Madres del Silencio –organización que chilena que investiga adopciones ilegales de niños en dictadura y también especializada en organizar reencuentros entre familias separadas a la fuerza– en el marco de una investigación iniciada el 2021 por Suecia para esclarecer posibles irregularidades en la adopción de niños durante el régimen militar.

Junto a Sol Rodríguez, Ana María Olivares y Jeannette Velásquez, de Hijos y Madres del Silencio, también participarán de reuniones con autoridades suecas el diputado Boris Barrera (PC) y el detective de la Brigada de Derechos Humanos de la Policía de Investigaciones, Mario Vásquez.

Se presentarán ante la Comisión de Asuntos Civiles del Parlamento sueco, ante la comisión investigadora del caso y también con el director general de la Autoridad para el Derecho Familiar y el Apoyo a los Padres (MFoF, por sus siglas en sueco). Además, se reunirán con el diputado Jon Thorbjörnsson y la diputada Lorena Delgado (Partido La Izquierda/Vänsterpartiet), quienes solicitaron la investigación sobre las adopciones desde Chile, con la diputada Martina Johansson (Partido del Centro/Centerpartiet) y con la diputada Elin Lundgren (Partido Socialdemócrata/Socialdemokraterna).

Ana María Olivares explicó a Interferencia que el motivo detrás de la visita es “presionar un poco al gobierno sueco para que se hagan todos los esfuerzos para investigar estos casos”. Según cuenta Olivares, la organización de chilenos adoptados en Suecia, Chileadoption, invitó a Hijos y Madres del Silencio en el marco de “una suerte de impresión de que si no existe una presión esto podría quedar en nada, porque el gobierno sueco en general siempre ha negado cualquier tipo de irregularidad, o ha pretendido ignorarlas”.

En adición a las múltiples reuniones con parlamentarios, autoridades y miembros de la comisión, el grupo de chilenos también participará de un encuentro de chilenos adoptados en Europa en condiciones irregulares, evento que tendrá lugar este próximo fin de semana y en el que también participará Amnistía Internacional.

La investigación sueca, anunciada en 2021 por la ministra de Asuntos Sociales, Lena Hallengren, tiene un plazo de tres años y, según explica Olivares, es de carácter independiente al Estado del país nórdico.

Otros países europeos también han detectado una serie de irregularidades en procesos adoptivos, principalmente durante la dictadura de Pinochet, la cual, al menos en el caso sueco, habría sacado provecho de éstas.

Un patrón más allá de Suecia

“Pinochet usó las adopciones para influir en Suecia”. Así tituló en octubre de 2021 el medio sueco Dagens Nyheter un reportaje sobre las adopciones ilegales de niños chilenos en Suecia durante la dictadura chilena. Basado en los hallazgos de la historiadora chilena Karen Alfaro, el artículo da cuenta cómo la dictadura, ayudada por políticos nazis suecos, se valió del envío de al menos 1.700 niños para influir en la percepción que tenía el país nórdico del régimen. (Revise acá el artículo de Interferencia al respecto).

Los niños robados en dictadura no sólo llegaron a Suecia.

En Dinamarca, seis daneses denunciaron irregularidades en sus procesos de adopción desde Chile. La ministra de Asuntos Sociales danesa, Astrid Krag, ordenó una investigación que determinó que “no se pueden descartar” ilegalidades como la remoción de niños de sus familias biológicas sin contar con autorización, además de la posible existencia de incentivos económicos para hacerlo. Hasta $3 mil dólares de aquella época podía costar un niño chileno. (Revise acá el artículo de Interferencia al respecto).

Holanda, en tanto, definió como “estructural” el robo de niños en Chile para ser dados en adopción. Así lo indica el reporte publicado por el Comité de Investigación de Adopción Internacional de Holanda (Comissie Onderzoek Interlandelijke Adoptie, en neerlandés), dependiente del Ministerio de Justicia y Seguridad holandés; donde también se indica la “identificación ocasional” de tráfico de menores chilenos, la adulteración de documentos de adopción, el fraude y la corrupción. (Revise acá el artículo de Interferencia al respecto).

En diciembre del año pasado, el secretario de Estado de Infancia en Francia anunció una comisión investigadora por irregularidades en adopciones internacionales entre 1973 y 2006, incluyendo a Chile. Interferencia publicó el caso de Johanna, robada de su madre chilena durante la dictadura a los 5 años, siendo entregada a una familia adoptiva con la que nunca se llevó bien. (Revise acá el artículo).

Pero los casos de niños chilenos forzosamente dados en adopción no se limitan a Europa. En Cómo una madre estadounidense descubrió que adoptó a un niño chileno arrebatado durante la dictadura de Pinochet, este medio publicó la historia de Valerie y John Werner, una pareja de Estados Unidos que adoptó a Andy, un niño chileno supuestamente sano de dos meses. Al año de la adopción se enteraron que el menor sufría de parálisis cerebral y un tipo de epilepsia poco común e intratable. A los 30 años de adoptarlo, en enero de 2021, supieron que la madre biológica de Andy fue obligada a entregarlo. (Revise acá el artículo).

Fuente: Interferencia – Diego Ortiz