SERPAJ CHILE

HISTORIA

La Histórica labor del Servicio Paz y Justicia en Latinoamérica

El origen del Servicio Paz y Justicia se remonta a la década del 60’ cuando, luego de un profundo viaje a las raíces de los pueblos latinoamericanos, la pareja europea Jean Goss y su esposa Hildegard Mayer, ex sobrevivientes de campos de concentración de la II Guerra Mundial, forman el Movimiento Internacional por la Reconciliación (IFOR). Se convocan a distintos encuentros latinoamericanos de líderes cristianos para poder concretar una alternativa de cambio social que terminase con las enormes desigualdades (cerca de 80 millones de personas en condiciones de exclusión social) pero sin tener que pagar el alto precio que la violencia de la revolución armada trae consigo. Esta primera etapa terminó luego de 10 años (1971) en la primera Asamblea Continental del Serpaj realizada en Alajuela Costa Rica, teniendo como reflexión principal de este encuentro las palabras del obispo brasileño monseñor Helger Cámara: “Nosotros cristianos de América Latina, debemos un ejemplo de superación del egoísmo a nuestros hermanos de África y Asia. Como tener la fuerza moral para hablar en nombre de Cristo y del cristianismo si nuestros hermanos de África y Asia conviven con cristianos que explotan a cristianos, manteniendo la propia riqueza a costa de la miseria de miles y hasta millones de compañeros hijos de Dios y hermanos nuestros en Cristo”. Fue así, como las conclusiones de este encuentro motivaron sucesivas reuniones, hasta que en 1974 se consolidó la creación de una orgánica continental, Servicio de Paz y Justicia en América Latina, que encausara, a través de las acciones de las Iglesias latinoamericanas, a los grupos de campesinos, indígenas y marginados a la lucha por la liberación de los pueblos oprimidos por la pobreza, como propuesta de transformación social desde la “no violencia activa”. Desde su fundación en 1974, SERPAJ ha manifestado una profunda identificación latinoamericana, siempre acompañando a los pueblos del continente en sus luchas y promoviendo la construcción de un modelo social que no requiera del sacrificio de los derechos elementales de las personas.

Chile y Serpaj

En este contexto histórico, en nuestro país sucedían diversos cambios sociales que motivaban a la población, principalmente jóvenes, a participar de la vida política. A lo largo del territorio se consolida una fuerte organización juvenil, integrado por los Grupos de Acción Católica y partidos políticos que con un gran compromiso político y social, apoyan y refuerzan las demandas del movimiento obrero. Fue en el significativo año de 1968, cuando Jean Goss llega a Valparaíso para motivar a estos jóvenes a organizar un Movimiento de Acción No Violenta en Chile. Dicho planteamiento, en el período de la Unidad Popular será acogido por varios pensadores chilenos. Al producirse el Golpe de Estado en 1973, la actividad política social de los grupos de Pastoral juvenil y Universitaria fue clave en la conformación de este primer grupo chileno de “No violencia Activa”.

Entre 1971 y 1976, un grupo de estudiantes universitarios y docentes de la Universidad Católica de Valparaíso y laicos vinculados al movimiento salesiano fundaron en Valparaíso, el Movimiento Juvenil Apostólico Palestra, liderado -entre otras personas- por el entonces sacerdote y Doctor en Historia de la Iglesia, Fernando Aliaga Rojas, profesor del Instituto de Teología de la UCV. Le acompañaron en esa tarea Patricio Pietropaolo y Germán Ovalle (hoy sacerdote salesiano), luego se incorporó Jorge Osorio, estudiante de Historia y finalmente, Domingo Namuncura, estudiante de la carrera de Trabajo Social.

Es en ese contexto y luego que en 1975 fuera disuelto por la dictadura el Comité por la Paz en Chile (COPACHI) se produce una profunda reflexión entre los adherentes al movimiento, con el objetivo de ayudar y organizarse para cooperar en la defensa y promoción de los DD.HH. El primero de enero de 1976, el cardenal Raúl Silva Henríquez decide valientemente fundar la Vicaría de la Solidaridad, buscando ampliar la participación del laicado. Es por ello, que Aliaga, Osorio, Pietropaolo y Ovalle comprenden que había que asumir una responsabilidad y liderazgo mayor a lo de Palestra, dando un paso cualitativo en el sentido de crear un movimiento ligado a la defensa y promoción de los derechos humanos y en acuerdo con la naciente Vicaría y los obispos Jorge Hourton y Enrique Alvear organizan en Santiago el primer Seminario de No Violencia Activa y Evangelizadora. Esta instancia, se llevó a cabo durante dos días en noviembre del 76 en la casa de Ejercicio de San Francisco Javier y contó con la asistencia de 50 personas, entre ellos invitados de Valparaíso y comunidades cristianas de Santiago, sembrando las bases doctrinarias, teológicas, sociales y políticas de lo que al año siguiente se llamaría “Servicio Paz y Justicia de Chile”, SERPAJ.

En paralelo, Patricio Pietropaolo establece nexos con Adolfo Pérez Esquivel en Buenos Aires, quien construía una red latinoamericana de la No Violencia Activa, vinculando entonces el trabajo del naciente proyecto de Serpaj Chile al de dicha red, teniendo su primera “oficina” en la Vicaría de la Zona Matta, en Santiago Centro. En 1977, el grupo sale de la clandestinidad y con el apoyo del Cardenal Silva Henríquez y de los obispos Alvear y Hourton se constituye legalmente la Sociedad Serpaj Ltda, siendo el primer organismo laico que se atrevía a organizar y actuar públicamente en defensa de los Derechos Humanos. Su identidad era y es la “no violencia”, es decir, luchar por la superación de la violencia, como una expresión de la voluntad ética y política de un amplio grupo de cristianos que, desde su inspiración humanista y liberadora, se organiza con el fin de promover una Cultura de los Derechos Humanos y cuyo trabajo se enfoca en promover la integración social, disminuir la pobreza y fortalecer los procesos democráticos. Hermosa utopía, diría Namuncura, pero también un gran sueño compartido con otros Serpaj latinoamericanos. 

Así se construyó, en esos años de represión y violencia, actividades de Educación para la Paz. En Santiago, se realizan las Jornadas por la Paz organizadas en conjunto con el padre jesuita, Mario Zañartu y la marcha de los claveles en apoyo a la mediación papal en el diferendo del Beagle. En la región de Valparaíso, la fuerza de los jóvenes se integra a Serpaj a través de los Comité por los Derechos Humanos, desarrollando talleres y actividades en conjunto con la Vicaría de la Solidaridad: el Cerro Cárcel con el Padre Pedro Aguilar, en Achupallas con el Padre Pepo Gutiérrez y en Villa Alemana con los Padres de la Parroquia San Felipe Neri. Junto con esto, rápidamente, Serpaj se establece a lo largo de todo Chile. En su mayoría lo conforman jóvenes cristianos ecuménicos de diversas tendencias políticas que, durante el período de la Dictadura cívico-militar denuncian las violaciones de los Derechos Humanos, mediante acciones públicas, jornadas de entrenamiento, escuelas de No Violencia y talleres de control del miedo.

Luego un período de 15 años de historia y lucha no violenta,  Serpaj fue creciendo y desarrollándose a lo largo del país, convocando a diversas campañas de solidaridad, nacional y regionales e incluso de defensa de personas afectadas por las violaciones de sus derechos esenciales. El énfasis específico de la ONG, no obstante, fue la formación de cuadros sociales, políticos y laicos comprometidos. Los seminarios y talleres sobre Derechos Humanos y No Violencia se convirtieron en un plus institucional de mucha envergadura y tales encuentros eran requeridos en distintas ciudades del país, tanto por las Iglesias, parroquias, institutos y escuelas religiosas como en entidades sociales (sindicatos, federaciones y organizaciones vecinales) y, en muchas ocasiones, Serpaj Chile inspiró y organizó grandes encuentros nacionales e interregionales con otros organismos de DD.HH. de Chile.

En noviembre de 1990, una vez iniciada la transición democrática con el Presidente Patricio Aylwin, la directiva de Serpaj Chile resuelve iniciar un proceso de transformación legal de la institución y de traspaso a una nueva generación de dirigentes. De este modo, Serpaj Chile fue una de las primeras ONG chilenas del movimiento de DD.HH. que se transformó en Corporación y formó un Consejo legalmente representativo, siendo el primer Director electo en democracia, Omar Williams, quien ejercía como coordinador de Serpaj en la región de Antofagasta.

Hoy como ayer, Serpaj Chile sigue en la senda de la promoción, valoración y respeto de la cultura de la Paz y de los Derechos Humanos, optando por el trabajo social con los más marginados y empobrecidos del país. Ubicado en un continente marcado por las expresiones más descarnadas de la injusticia y en un país que mantiene los niveles más altos de desigualdad social. El Servicio Paz y Justicia de Chile sigue empeñado en transitar por el largo camino de la superación de la violencia.

 

 

 

 

 

 

 

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