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Aniversario de la partida de Clotario Blest “La acción y el ejemplo arrastra mucho más que la palabra Libertad”

El último año del siglo XIX, un 17 de noviembre de 1899, nacía quien se convertiría en una de las figuras más emblemáticas del movimiento sindical chileno, Clotario Blest Riffo.

Nació en Santiago  en el seno de una familia modesta. Desde muy joven estuvo vinculado a la Iglesia Católica, estudió en el Seminario de Santiago con una beca, siendo influenciado por el pensamiento social cristiano del sacerdote jesuita Fernando Vives Solar. A pesar de su fuerte vocación religiosa no escogió el camino al sacerdocio.

En la década de 1930 comenzó su actividad sindical al interior de la administración pública, organizando clubes deportivos y la Asociación de Empleados de Tesorería. Su figura alcanzó importancia nacional al lograr constituir en 1943 la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF). Su fuerte liderazgo e independencia de los partidos políticos, le permitieron alcanzar su máximo sueño, la unidad de los trabajadores, con la fundación de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) en 1953.

Clotario Blest, desde la presidencia de la CUT, encabezó permanentes huelgas y movilizaciones sociales para protestar por las malas condiciones económicas de los trabajadores y a favor de reajustes de sueldos, ante la galopante inflación que desvalorizó rápidamente los salarios de obreros y empleados. Estuvo al frente de las grandes huelgas nacionales de 1954, 1955, 1956, 1960 y 1962, siendo catorce veces encarcelado por Carlos Ibáñez del Campo, tres por Jorge Alessandri y una por Eduardo Frei Montalva.

Siempre fue promotor de la unidad de los trabajadores, desde su pensamiento social cristiano. “Se ha desfigurado a Cristo ante las masas hasta el extremo de hacerlo odioso. Silencio alrededor del obrero que es Cristo: mucha palabrería alrededor del Dios que es rey. Se ha desfigurado a Jesús, mirándole sólo como Dios, y no como hombre y obrero, verdadero hermano nuestro según la carne, donde Él quiere y desea y pide ser imitado y amado”, dijo una vez.

En 1961 abandonó la presidencia de la CUT y comenzó a participar en los movimientos revolucionarios que surgieron en Chile inspirados en la Revolución Cubana. Asimismo, se sintió identificado con la Teología de la Liberación. Durante la Unidad Popular no tuvo participación; sólo manifestó su preocupación por la división de los trabajadores. Después del golpe militar de 1973, participó activamente en contra de la violación a los derechos humanos, colaborando en la fundación de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, cuya sede estuvo por años en su propia casa.

En los últimos años de su vida, fue acogido por los sacerdotes franciscanos, haciéndose conocida su anciana figura de larga barba blanca, mameluco azul y cordón franciscano amarrado a su cintura. Falleció en Santiago el 31 de mayo de 1990.

Recordamos hoy en el aniversario de su muerte una parte de uno de sus recordados discursos, que hoy mismo, parece tener más actualidad que nunca.

“Y la acción y el ejemplo arrastra mucho más que la palabra
Libertad, Justicia y Fraternidad
Hacer el bien a todos los que sufren
No hacerle el mal a nadie
Sólo atacar a quiénes atacan a los trabajadores
¡No se desalienten nunca!
Tendrán que tener a veces pequeñas derrotas, no, si
¿cuántas derrotas no hemos sufrido nosotros?
Ahora ya llevo más de diez años en la misma tarea
sin resultado alguno, porque aun la pudedumbre es mucho más grande que antes
No se desalienten jamás, sigan adelante en esta lucha
especialmente en las poblaciones, donde está más, hay más pobreza…”

Con información de Memoria Chilena y El Desconcierto