Recordando a Rodrigo Rojas De Negri

Rodrigo Rojas De Negri(Valparaíso, 7 de marzo de 1967-Santiago, 6 de julio de 1986)

Un día como hoy, hace 31 años, Chile presenció uno de los momentos más macabros acontecidos durante la dictadura de Augusto Pinochet. Un 2 de julio Rodrigo Andrés Rojas de Negri, el joven fotógrafo, que a los 19 años volvió a Chile del exilio, fue quemado vivo por uniformados, 4 días después murió pasando a la historia como parte del caso quemados.

¿Quien era Rodrigo?

“La joven de 18 años, de tez morena y cabello oscuro, estudiante de ingeniería de ese plantel (USACH), está focalizada en sacar a los niños del estrés generado por la represión que sufre el barrio en cada protesta. Reparte dulces, juega al luche y salta la cuerda. A los padres les entrega panfletos para informarlos sobre el paro nacional de la semana entrante, fijado para el miércoles 2 y jueves 3 de julio de 1986. En ese momento aparece alguien a quien nunca antes ha visto. Le atraen inmediatamente sus casi 2 metros de altura (1,93, para ser exactos), el pelo negro rizado, piel clara y ancha espalda.

-¿Quién es ese joven tan atractivo?- le pregunta a una compañera de universidad.
-Es un fotógrafo que viene llegando de Estados Unidos

El fragmento del relato de escrito por Isidora Alcalde y Lowry Doren  (disponible en el portal http://www.casosvicaria.cl) nos presenta a Rodrigo en su encuentro con Quintana, tres días antes de transformarse en las víctimas del macabro hecho.

-Mamá, me voy a Chile- anunció en marzo de 1986 Rodrigo cuando ya tenía 19 años recién cumplidos, y  así,  luego de 10 años de exilio, el muchacho tomó su equipo fotográfico y un pequeño maletín. Regresó a su país con un pasaje de retorno, sólo para evitar ser enrolado en el servicio militar obligatorio.

En la población La Victoria, una de las más combativas de esos años, Rodrigo conoció a Álvaro Hoppe, su partner durante su estadía en Chile. Con él y su hermano, el también fotógrafo Alejandro Hoppe, compartió días enteros sacando fotos.

Se estableció en La Reina, en la casa de su tía Amanda de Negri, quien le generó nexos con la población Los Nogales de Estación Central. Allí Amanda conocía al sacerdote jesuita José Aldunate, fundador del Movimiento Contra la Tortura Sebastián Acevedo, que denunciaba las violaciones a los derechos humanos con manifestaciones callejeras no violentas. Rodrigo estaba muy interesado en cubrir esas protestas, en la que los activistas recibían sin defenderse los lumazos y empellones de Carabineros.

En medio de la convulsión social que se vivía, dicen que Rodrigo parecía no preocuparse por los riesgos mientras ejercía su labor como fotógrafo.

Todo es pasó hasta que el fatídico 2 de julio, que en síntesis se relata así: “Rodrigo se desesperó y, sin conocer la zona, corrió más rápido que todos por una estrecha calle llamada Fernando Yunge, hacia el sur. Carmen Gloria huyó en la misma dirección. La patrulla militar interceptó al joven dos cuadras más adelante. A unos metros Carmen Gloria vio que los soldados lo golpeaban fuertemente en el suelo. “Yo pensé en devolverme y seguir corriendo, o en quedarme ahí y esperar a que me detuvieran. Pero me di cuenta que ya estaba fregada y que me iban a perseguir con más fuerza”. La joven también fue interceptada. Unos efectivos la llevaron con fuerza hasta donde estaba Rodrigo y la lanzaron al suelo.

Tras varios golpes e insultos a los dos, unos reclutas encontraron el bidón con bencina abandonado por los demás manifestantes, lo que enfureció aún más a los uniformados. Fue en ese momento cuando el jefe de la patrulla, el teniente Pedro Enrique Fernández Dittus, llamó por walkie talkie a tres oficiales de Inteligencia, que llegaron en un camión militar.

Según la reconstrucción de hechos realizada por el abogado de la Vicaría de la Solidaridad Héctor Salazar, sobre la base de más de una docena de testimonios entregados por testigos a ese organismo de la Iglesia Católica, los dos jóvenes fueron impregnados con el combustible que estaba en el bidón. Luego, ambos fueron obligados a tenderse boca abajo, a corta distancia entre uno y otro. De acuerdo con Salazar –quien representó a los jóvenes junto al también abogado de la Vicaría Luis Toro– otro efectivo militar lanzó una artefacto incendiario que también habían abandonado los manifestantes, justo en medio de ambos”.

Rodrigo hoy cumpliría 50 años y SERPAJ Chile le recuerda con un profundo respeto a su entrega, a su vinculación y deseo de retratar el contexto social de un Chile golpeado, la valentía en la búsqueda de la verdad… dejamos con ustedes, algunos de los últimos disparos de su cámara, con ustedes: los ojos de Rodrigo…

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