OPINIÓN: A 42 años del Golpe de Estado…

IMG_4319Por:Bárbara González,  Trabajadora Social Serpaj Maule

No puedo dejar de entender a los cientos de personas, familiares y amigos de detenidos desaparecidos que vuelcan su dolor y sufrimiento al odio y rencor, debido al terrorismo implementado por las fuerzas armadas y de orden en contra del pueblo chileno, donde miles de compatriotas sufrieron vejámenes, violaciones y terribles torturas en centros de concentración a lo largo de todo Chile, ideas de control de masas enemigas, sacadas de la Alemania Nazi. Sin embargo, soy una convencida que el odio y la venganza solo conducen a un estado de violencia, de intolerancia y un verdadero estancamiento del desarrollo de las personas y del país.

Los que puedan perdonar y realizar esa acción tan maravillosa del ser humano, van no solo a contribuir en la paz de su propia vida, sino también a la paz del país. Los que deben pedir perdón y lo realizan sintiéndolo, realmente no solo aliviarán en parte a sus víctimas, sino también, habrán aprendido una lección como seres humanos: el arrepentimiento, el respeto y la humildad.  En ese contexto, el poder judicial, legislativo y ejecutivo, aún están en deuda con Chile, al ser conspiradores, ejecutores y cómplices de las violaciones a los derechos humanos.

A 42 años del quiebre institucional chileno, producido por el odio, la intolerancia y la traición, el traidor y tirano ha dejado el poder, no obstante, la tiranía sigue viviéndose día a día, con una Constitución arbitraria y favorecedora de los poderosos, políticas públicas reactivas y no previsoras basadas en un Estado subsidiario, que paulatinamente y con timidez, se ha ido convirtiendo en un estado integrador pero que no da respuestas reales a las necesidades de todo un país.  Un sistema de salud y previsional precario por no decir vergonzoso, donde cada uno de los compatriotas chilenos está siendo robado legalmente, para que los grandes consorcios se enriquezcan con nuestros aportes resultando pensiones miserables y personas sin atención médica.  Sistema educativo deficiente,  donde conviene generar grandes masas de personas desinformadas y en desarrollo desigual para tener un control social al alero de individuos alienados al sistema y no un pueblo con opinión y capacidad de acción.  Chile, ya no es de los chilenos, ni sus aguas, ni su cobre, ni su luz, son empresas extranjeras que gozan de las riquezas de nuestro país, apadrinadas por un sistema económico perverso, que se basa en la explotación del más pobre.  Heredamos un sistema binominal que se ríe, en la cara de cientos de ciudadanos que votan y de la democracia misma, quedando muy distante  su real significado; Poder del Pueblo, que etimológicamente exige un rol protagónico en su historia y en sus decisiones.

Lamentablemente, “las grandes alamedas” no se han abierto totalmente, se bajaron las armas, se acabaron los grupos represivos y los combatientes, sin embargo, no se ha terminado la violencia hacia el pueblo avalado por el sistema imperante.

La nuevas generaciones estamos también al debe con el país, debemos realizar muchos cambios, la tarea es ardua y dura, debemos despertar de nuestro adormecimiento y generar acciones de transformación, sin odiosidades, con equidad, igualdad, promotor de los derechos y activador de las potencialidades de las personas, traducido todo esto desde lo más simple a lo más complejo; la convivencia pacífica y tolerante con nuestro vecino, compañero de trabajo, ayuda los más necesitados y desvalidos, entendimiento y aceptación al que piensa distinto y trabajo en conjunto con todos los sectores del país en la construcción del mismo, basados en el diálogo, el desarrollo sobre el crecimiento y sobre todo en el marco de la filosofía de la paz.  El que esté consciente instruya y eduque al que no sabe, el que tiene poder que lo ejerza con responsabilidad y justicia y el que pueda alzar la voz lo haga por los que no tienen voz.  “La historia es nuestra y la hacen los pueblos” (último discurso de Allende en la Moneda)