42 jóvenes nivelan sus estudios en el programa Adolfo Pérez Esquivel de Serpaj Antofagasta

Muchos de ellos abandonaron su estudios debido a serias carencias y problemas familiares, situación que comienza a quedar atrás.

42 jóvenes, de un total de 70, ya completaron su nivelación de estudios en el marco del “Programa de Re Escolarización Adolfo Pérez Esquivel” de Serpaj  Antofagasta, que busca acortar estas brechas, nivelando a los jóvenes para poder reinsertarlos en el sistema escolar.

 En el pasado mes de diciembre, los jóvenes egresados disfrutaron de una pequeña convivencia, ocasión en la cual se les hizo entrega de sus certificados de notas y un diploma por su participación. Previamente los alumnos habían rendido sus  pruebas en la escuela Claudio Matte y liceo Mario Bahamonde.

 En la mayoría de los casos, los jóvenes participantes de este programa se insertaron en establecimientos educacionales, en tanto, otros deben continuar en la misma modalidad actual del programa ya que por su edad aún están desfasados.

Los niveles aprobados corresponden a 35 de enseñanza básica y 7 de enseñanza media.

 En Antofagasta, decenas de jóvenes abandonan sus estudios como resultado de largas historias de vida llenas de carencias y problemas familiares, situación que comienza a quedar atrás con la nivelación de estudios.

 En Antofagasta, el Ministerio de Educación y SERPAJ, han decidido enfrentar el problema, ayudando a estos jóvenes a través del “Programa de Re Escolarización Adolfo Pérez Esquivel”. La directora del programa, la Psicopedagoga de Serpaj, Susan Tapia, explicó que este  programa está dirigido a jóvenes infractores de ley, muchachas embarazadas derivadas de tribunales y alumnos libres fuera del sistema educacional, de entre 12 a 17 años de edad, que han permanecido entre 2 a 3 años fuera del sistema educacional.

 El Director Regional de SERPAJ, Alejandro Fredes, indica que la problemática del abandono de los estudios por parte de los jóvenes es un problema de difícil solución, esto porque no sólo se trata de un problema educacional sino también de tipo familiar y social. “No es que los niños y jóvenes quieran dejar de estudiar por un capricho, en muchos casos se trata de jóvenes que no tienen ningún incentivo para continuar estudiando, no le ven sentido porque no han tenido una vida normal, han sido vulnerados en sus derechos y tienen serias carencias en sus necesidades básicas”, explica.